lunes, 20 de abril de 2015

RELATO DE TERROR, por Valerie Cueto Erichsen (2ºB)

SKULL SCHOOL

Era un día normal después de las clases en el internado Skull School. A pesar de ser
viernes, Ellen decidió quedarse en vez de salir a dar una vuelta, debido a que le dolía
terriblemente la cabeza. Fue a su habitación y cerró la puerta con llave, ya que no esperaba
ninguna visita. Le pareció una buena idea dormir un poco, a ver si el dolor remitía.
Cuando despertó, la ventana estaba abierta. Ellen no recordaba haberla dejado así,
pero se limitó a cerrarla y no darle mas vueltas al tema. Se sentía mejor que antes de
acostarse y le apeteció ir a leer algo en la biblioteca del internado. Si más tarde se sentía con
ánimos, llamaría a alguna amiga para quedar con ella.
Una vez en la biblioteca, se pasó un buen rato eligiendo un libro, hasta que,
finalmente, optó por uno de suspense. Cuando se dispuso a empezar la lectura, se encontró
una nota dentro del libro, la cual tenía escrito un mensaje con una letra que Ellen no supo
identificar. De repente, sintió como si alguien la llamase y se giró, pero no había nadie. Al
volver la vista al libro, la nota no estaba. Se preguntó si todo habría sido su imaginación y
dejó el libro en su sitio, ya sin ganas de estar sola en aquel lugar.
Volvió a su habitación y al girar la cerradura de la puerta se dio cuenta de que esta ya
estaba abierta, cuando ella recordaba perfectamente haberla cerrado. Abrió la puerta con
cautela, temerosa de que alguien hubiese entrado, pero la sala estaba vacía. Únicamente
había una pequeña hoja tirada en el suelo. Ellen la cogió y se quedó estupefacta. Era la
misma nota que había encontrado dentro del libro. Decidió coger su tablet, en la cual tenía la
aplicación del traductor, con la que podría echar una foto al texto y traducirlo. Y eso fue lo
que hizo. Entonces, la pantalla de la tablet se apagó. Tras unos instantes, apareció una
palabra: MUERE. Después las palabras fueron cambiando. Estúpida, insensata, idiota, fea...
Hasta que acabó formando frases; arderás en el infierno. Te arrastraré conmigo. Diviérteme
un poco. ¿Quieres que juguemos? Juguemos. Ellen no pudo aguantar más y dejó caer la
tablet. El miedo la recorría por dentro. Necesitaba irse de allí. Se dirigió hacia la puerta, pero
al intentar girar la llave, esta se rompió. Más asustada aún, decidió llamar a su mejor amiga
Cris y contarle lo ocurrido. Marcó el número y lo cogieron, pero nadie habló. Cuando iba a
colgar, una voz habló:
-¡Qué divertida eres! ¡Serás una buena acompañante!-exclamó, terminando con una risa
malévola. Entonces la entidad colgó.
Repentinamente, un libro de historia que se encontraba al lado suya se abrió por una
página de la religión de la cultura celta. Salía la imagen de un diablo. Eso la puso a temblar y
se acurrucó contra la pared que tenía una ventana. Cerró los ojos deseando que fuese una
pesadilla, pero no fue así. Al volver a abrirlos tuvo la sensación de que había oscurecido. Se
sobresaltó al ver lapices, bolígrafos y tijeras levitando delante suya, apuntando y acercándose
hacia ella.
Me harás compañía, dijo una voz dentro de su cabeza. Entonces, se levantó
sistemáticamente, abrió la ventana y se tiró. No lo había hecho por propia voluntad.
Desde entonces se han sucedido once suicidios similares al de Ellen, hasta que una
semana antes de que se cumpliese un año de su muerte, se cerró el Skull School. No se han
encontrado antecedentes suicidas en el perfil psicológico de las ya, desgraciadamente,
muertas. En áreas cercanas se han producido desapariciones en situaciones misteriosas y
extrañas muertes.

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